De casualidad, esta semana, mi hija y yo nos cruzamos con el chef Pedro Lambertini por la tele. Pedro es un gran cocinero, a quien tuve el gusto de conocer durante un par de clases a las que asistí, y lo considero uno de los que cocinan como me gusta a mí.
La torta que estaba haciendo en la tele desató los suspiros de mi hija, quien me rogó que la ayudara a hacerla, y así, a las 8 de la noche pusimos manos a la obra (locura total)
No me hizo muy felíz la hora que elegimos para el emprendimiento, pero era tal la energía que se respiraba en mi cocina -además de los perfumes de la naranja y la canela- que pese a ser una torta nada rápida ni simple de hacer -menos que menos en un par de horas, que fue el tiempo que nos llevó- logramos ponerla en la heladera para probarla hoy.
Sí, es una delicia que necesita heladera.
Gracias Pedro, gracias hija mía.... aquí van las fotos....




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